Según explica Marc Póo, gerente de ANTA, el transporte de animales vivos es uno de
los eslabones más sensibles de la cadena ganadera, lo que exige niveles de bioseguridad especialmente
rigurosos. “Nuestro compromiso con la prevención es absoluto. El transporte es un
punto crítico y debemos actuar con rigor y responsabilidad para evitar cualquier riesgo de propagación”,
ha señalado.
